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A la llegada de los españoles, los tlaxcaltecas se asombraron del poderío de los conquistadores que llegaron con armas desconocidas, como arcabuces y cañones, montando caballos, animales que impresionaban porque no existían en América.

Pensaron que sería posible vencer a los Aztecas si se aliaban a los recién llegados y brindaron a Hernán Cortés una valiosa colaboración en la Conquista de México, no sin antes haber intentado combatirlo.

En 1519 el gobernador de Cuba, Diego Velázquez, envió a Hernán Cortés a explorar las costas del Golfo de México.
Al desembarcar frente a lo que hoy se conoce como San Juan de Ulúa y encontrar ante sus ojos un inmenso y rico territorio, decidió explorar y conquistar las nuevas tierras para el rey de España.

Estableció el primer ayuntamiento de la Nueva España en la llamada Villa Rica de la Vera Cruz, donde Cortés fue designado justicia mayor y capitán general, desligado de Diego Velázquez y con autoridad propia.

Con la eficacia de sus armas, el servicio de sus intérpretes La Malinche y Jerónimo de Aguilar y con la esperanza de encontrar inmensas riquezas, Cortés se lanzó a la Conquista.

Al llegar cerca de los dominios de los Tlaxcaltecas, se enteró de que eran enemigos de los Mexicas y quiso aprovechar esa situación. Ya en terrenos tlaxcaltecas ganó el primer combate contra el señor de Tecoac. Después el ejército español acampó en el cerro de Tzompantepec, donde se libraron en los primeros días de septiembre de 1519, las batallas entre Castellanos y Tlaxcaltecas, éstos al mando de Xicohténcatl Axayacatzin.

El conquistador arribó a Cholula al frente de seis mil guerreros Tlaxcaltecas, quienes acamparon fuera de la ciudad y lo previnieron de una emboscada de los Cholultecas. Por esa razón Cortés se adelantó y llevó a cabo una terrible matanza, alojándose posteriormente en Tenochtitlán y tomando prisionero a Moctezuma II, lo que causó gran sorpresa entre los Mexicas.

Desde el principio el pueblo Azteca vio con disgusto a los hispanos y más aún cuando Pedro de Alvarado, en ausencia de Cortés, intentó despojar a los indígenas de sus joyas y desencadenó el asesinato de los Mexicas en la "Matanza del templo mayor".

Cortés se apresuró a regresar a Tenochtitlán, donde lo sorprendió la rebelión. El 30 de junio de 1520 salió de la ciudad, pero en el momento de la huída fue descubierto por los centinelas y los ejércitos Aztecas cayeron sobre él. Logró huir hasta Tlacopan y pudo darse cuenta de la terrible derrota sufrida en "la Noche Triste".

Los españoles huyeron hacia Tlaxcala, que fue el principal factor de apoyo en los hechos de la conquista española. Numerosos contingentes de soldados, que llegaban a contarse por decenas de millares, lucharon al lado de los soldados de Cortés; ganaron batallas y facilitaron alianzas.

Fue tal la fidelidad al conquistador que los tlaxcaltecas lo acompañaron en la Noche Triste. Su solidaridad permanente y sus servicios a los españoles en la conquista, siempre fueron reconocidos por la corona española e ignorados por los españoles de la época colonial.

Finalmente, después de una lucha larga y cruel, Tenochtitlán cayó el 13 de Agosto de 1521. Allí tuvieron una destacada participación los generales tlaxcaltecas Cuamatzi, señor de Contla, Tolinpanécatl, de Tepeyanco y Acxotécatl, de Atlihuetzía.