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Antecedentes de Tauromaquia

Durante la época de la Colonia y a pesar de las prohibiciones de que los nativos montasen a caballo y liasen toros, las corridas de toros se van arraigando cada vez más en las festividades de los diversos pueblos y regiones que conformaban la Nueva España.

Dicho arraigo era promovido por las propias autoridades civiles y religiosas que veían en las corridas de toros una manera de sufragar los gastos.

En Tlaxcala, al principio de la Conquista y con el derecho de ser República de Indios se rechazaron los intentos ganaderos españoles de asentarse en estas tierras, pero eso se logró en 1550 cuando quedaba poco del gobierno indígena que en nada se parecía al anterior.

Hacia 1816 el cabildo de la Ciudad de Tlaxcala acordó celebrar la toma de posesión del Virrey Don Juan Ruiz de Apodaca, Conde del Venadito, con la realización de la impresionante cifra de 60 corridas de toros.

En 1874 inicia formalmente la crianza de toros bravos en el Estado.

Actualmente los toros bravos se pueden clasificar en 2 razas: la del Conde de Vistahermosa, Don Pedro Luis de Ulloa, y la Vazqueña de Don Vicente José Vázquez, quienes a finales del año 1800 empezaron la crianza, cruza y selección sistemática de toros en la región andaluza.

Con la introducción de ganado bravo a la Hacienda Piedras Negras, se tuvo que construir una plaza para realizar las faenas de la tienta, de la que aún quedan vestigios cuyos muros de adobe siguen deteriorándose.